La mayoría
de los analistas económicos suelen decir que nuestro país es más caro debido a
la presión impositiva. Debemos tener en cuenta que un error de concepto no se
convierte en algo correcto con el solo hecho de que se lo repita en forma
reiterada.
En primer lugar corresponde señalar
que si bien la mayor presión impositiva incrementa el precio de los productos
no es menos cierto que el gasto público puede reducirlo. Por ejemplo pensemos
que los subsidios a la energía que se asignan a las industrias disminuyen los
costos de producción. Al mismo tiempo si
la mayor presión impositiva se produce por un incremento de derechos de
exportación de bienes primarios ello abarata el precio de los insumos de la
industria.
Como podemos medir razonablemente el
impacto de la presión tributaria en lo atinente a la competitividad?
A modo de ejemplo tomamos dos etapas:
a) Etapa comprendida entre
1990 y 2001 con una presión impositiva promedio aproximada de 20%
b) Etapa comprendida entre
2003 y 2015 con una presión impositiva promedio aproximada de 30%
Si tomamos por competitividad los
precios de nuestros productos comparados con los de otros países, tomando como
ejemplo la relación con Brasil, vemos que en la primera etapa nuestro país era
más caro. En la segunda más barato. Creo que esto resultó claramente
perceptible para todo argentino que solía comprar bienes en el vecino país.
Como se reflejó esto en los números
de la balanza comercial?
En la primera etapa el crecimiento
del PBI vino inexorablemente acompañado por déficit de la balanza comercial. En
cambio en la segunda el crecimiento se dio en la mayoría de los años con
superávit de la balanza comercial. Más allá del impacto que produjo la política
comercial debemos tener en cuenta el mayor valor del tipo de cambio real de la
segunda etapa.
Juan Latrichano.
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