En primer lugar debemos
tener en cuenta que las medidas adoptadas por el Gobierno a inicios del año
pasado maximizaron los riegos del llamado ciclo de parada - arranque. Ello
debido a la flexibilización de los controles de importación. Al mismo tiempo la
eliminación de impuesto a la exportación
de los cereales y la reducción de impuestos a la soja incrementó los riesgos de
contraer la llamada enfermedad holandesa. En efecto la unificación de los tipos
de cambio efectivos produce incentivos para la exportación de materias primas y
pérdida de estímulos para la exportación de bienes industriales (esto último
porque el tipo de cambio único se ubica en un nivel acorde a la exportación de
cereales y oleaginosas). Por otro parte la política apuntada a maximizar tasas
de interés y planchar el tipo de cambio para financiar al país con divisas
complementa los males señalados.
Cual fue el resultado de
la balanza comercial el año pasado?
Superávit de 2.128
millones de dólares. El mismo se logró
con un crecimiento de las exportaciones del 1.7% con relación al año 2015 y una
caída de las importaciones del 6.9%. Como vemos una mínima reactivación diluirá
el excedente ( las importaciones cayeron junto con la actividad económica). He
aquí el ciclo perverso de parada-arranque.
Como se compone el
crecimiento de las exportaciones?
Maíz, trigo y soja
crecieron un 17.7% con relación al 2015. La industria cayó un 6.6%. Síntomas
claros de enfermedad holandesa.
Juan Latrichano
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