No cabe
ningún tipo de duda acerca de la importancia que tiene la inversión para lograr
un buen crecimiento económico. Lo que está en discusión es como se la financia
y es ahí donde no existe un criterio único.
En general existe un criterio
compartido acerca de que una buena tasa de inversión hace posible un
crecimiento de la actividad económica. Se parte de la idea de que la misma debe
superar el 20 % del PBI. Cuanto más exceda esa marca mayor será el incremento
del PBI. En consecuencia cabe formularse
la siguiente pregunta:
¿De qué depende que la inversión sea
elevada?
Al respecto existen principalmente
dos teorías alternativas a saber:
a) La que sostiene que
depende de la inversión extranjera.
b) La que sostiene que
depende del ahorro interno complementado
por una expansión del consumo. Todo esto se complementa que la búsqueda de una
balanza comercial superavitaria para así poder obtener fondos para atender los
vencimientos de la deuda externa.
La primera parte de la idea que los
fondos externos ayudan a la formación de capital. Al mismo tiempo observan que
el ingreso de los mismos mejora la caja en moneda extranjera. Este pensamiento
pierde de vista el impacto futuro que puede producir una inversión que no
mejore exportaciones o que sustituya importaciones. En este caso las utilidades
que deban girarse al exterior empeoraran el desempeño del balance de pagos.
También debemos pensar que el crecimiento provocado por la inversión extranjera
producirá un aumento de la importaciones (estas habitualmente suben cuando
crece el PBI). En consecuencia es probable que la balanza comercial sea
deficitaria. Esto es lo que ocurrió en la década del noventa.
La segunda teoría parte del modelo de
la doble brecha. El mismo sostiene que:
Ahorro menos Inversión = Exportaciones menos
importaciones.
Indudablemente si se desea obtener
superávit de la balanza comercial (Exportaciones mayores que importaciones) el
ahorro deberá ser mayor que la inversión en una proporción similar.
¿Cómo se logra un ahorro interno
acorde a esa necesidad?
Premiando a los que ahorran en pesos
con buenas tasas de interés y /o con superávit fiscal.
Todo esto debe ser complementado con
un programa que expanda el consumo de tal modo que haga que los empresarios
tengan expectativas positivas. Con ello la tasa de retorno (tasa de beneficio
esperada) será mayor y alentará la formación de inversiones.
¿Existe experiencia contemporánea con
relación a estas dos teorías alternativas?
Sí. En el primer caso tenemos la
década del noventa donde la inversión fue alta pero financiada mediante
déficits crónicos de la balanza comercial. Esto halló su límite cuando la
financiación externa se interrumpió.
En el segundo caso tenemos la
política llevada a cabo desde el año 2003 hasta el año 2010. Tuvimos buenas tasas de inversión financiadas
con ahorro interno.
Indudablemente el secreto es
recuperar este último sendero.
Juan Latrichano
Analista económico de la CGE
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