Tercera parte
La clase media debe tomar debida nota de las
políticas que la favorecen y de aquellas que la perjudican. Anhelar lo que nos
hace mal suele traernos un mal incurable.
En buen romance que la renta
externa sea menor supone mayores salarios y mayor rentabilidad de empresas nacionales. Como
decía Perón la manguera no pierde por lo tanto toda el agua va a parar al
jardín.
Otro
elemento a tener en cuenta concierne a las redistribuciones de riqueza que se
producen en el seno de la economía argentina.
Habitualmente esas redistribuciones han consistido en transferencias de
los sectores medios hacia los sectores altos.
Algunas de las medidas adoptadas a lo largo de la historia económica argentina
contemporánea fueron las siguientes:
- Estatización
de la deuda externa ( implicó una carga para los sectores medios
consistente en impuestos a la 4ta categoría) año 1982
- Plan
Bonex (implicó que los ahorrista fueron atendidos en bonos) año 1991
- Baja
de sueldos altos de empleados públicos. Año 2000.
- Pesificación
asimétrica (implicó que los ahorristas pierdan en la conversión de sus
ahorros en dólares y se beneficiaron los grupos de poder que pagaron sus
deudas en dólares a la conversión a 1 peso) Año 2002
Acerca
del desarrollismo
Para
comenzar con este tema debemos remontarnos al debate que se produjo tras la
experiencia del primer y segundo gobierno del General Perón. Las observaciones más notables fueron y son
las que se vinculan con la falta de promoción de una industria pesada.
Particularmente se planteaba que se había favorecido a la industria de bienes
de consumo, pero que se había hecho muy poco o nada por la industria de
bienes necesarios para el proceso
productivo (maquinarias, energía etc.)
El paso
del tiempo permitió que en nuestro país se aplique la estrategia alternativa.
En efecto el Dr. Frondizi puso en marcha una política económica que se conoció
con el nombre de desarrollismo. En
esencia la misma consistió en favorecer la instalación de empresas de capital
extranjero que se aplicasen a producir en aquellos rubros faltantes o en los
que la producción nacional era insuficiente (Petroquímica, petróleo, acero
etc.) . Al respecto la ley de inversiones extranjeras número 14.780 y la de promoción
industrial número 14781 le daban a las empresas extranjeras el mismo
tratamiento que a las nacionales y
eliminaban los límites fijados en lo atinente a giro de utilidades y
repatriación de capitales.
Toda
esta aplicación se implementó en medio de un sistema absolutamente liberal (no
existía control de precios ni cambiario). El tipo de cambio era manejado por el
mercado. Desde luego el liberalismo es
la condición impuesta por los capitales externos.
La
creencia central era que el desarrollo
productivo iba a erradicar los problemas estructurales del país. El pensamiento alternativo sostiene que la
inversión extranjera alivia los problemas de
corto plazo, pero intensifica los problemas de mediano plazo toda vez
que en períodos posteriores a su radicación, las empresas extranjeras comienzan
a demandar divisas para remesar utilidades al exterior. Desde luego este punto
de vista sostiene que dicha demanda es superior a las divisas que la radicación
genera por sustitución de importaciones y/o por mayores exportaciones.
continuará
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